WASHINGTON PIRIA
(Cuento fernandino)
No hay en Maldonado, quien no haya conocido la uña de Washington
Piria; la enorme, la nacarada, la del puntito oscuro en la punta.
De chico, Washington devoraba sus uñas. Luego de cada cosecha,
esperaba impaciente la próxima luna llena que es cuando las uñas
obtienen el tamaño adecuado y mejor sabor.
Un día, Washington se dió cuenta que la tala indiscriminada de
uñas no era conveniente, desde el punto de vista ecologico corporal;
creó entonces una reserva uñil en su dedo índice.
Mientras crecía, la usó para el punteo de la guitarra, para
agregar sal a la comida o azucar al café. Cuando obtuvo su máxima
dimensión, la transformó en la pala de su trabajo como “crupier”
de Punto y Banca.
Washington tenía una preocupación, que con el tiempo alcanzó la
magnitud de un drama: lo conocian mas por su uña que por su
nombre. Primero fue Washington Piria “el de la uña”, luego el Uña
Piria y por último todos lo nombraban como la Uña de Maldonado o Uña
a secas.
La gente y las autoridades estaban orgullosas de Uña. Un verano, el
municipio la declaro de interes departamental.
La crisis llegó inevitable.
El ego de Uña estaba confundido; tironeado entre el dinero que ganaba
por exhibirla y la humillación de ser reconocido unicamente por su
apósito corneo. Pensó que debía ocultar su uña a voluntad a fin de
pasar desapercibido algun momento del día.
Fué entonces que recurrió a Doña Pancracia Perdomo, viuda de
Rocha, quien le aconsejo meter el dedo en un balde lleno de tripa
podrida de cordero y vinagre.
- “Al cabo de una hora” - dijo la sabihonda - “quedara blandita y
fláccida, como un cuerito mojado, entonces la puedes enrollar y
ocultarla en la palma de la mano”.
- “Cuando necesites mostrarla al público” - continuó Pancrasia -
“píntala con una solución de cal viva y potasio, asi se fija el
calcio y se endurece. ¿Ta?”
El pobre dedo, sufría al sumergirse alternativamente en el menjunje
tiernizante y en el tratamiento fijador.
Con buen tino, Uña concibió una solución mas práctica. Le colocaría
bisagras y así plegaría su uña en varias partes.
Consultó con el carpintero, quien diseñó la forma de articularla.
Ambos coincidieron en dividirla en cuatro pedazos, movibles y
desmontables. El día de la operación, Uña notó en los ojos del
carpintero cierta avidez y pensó que su uña podría ser roída
hasta la cutícula y que su propia uña terminaría en el estómago del
profesional. Entonces tuvo miedo y escapó.
Sumido en la desesperación, al llegar a su casa, tomó el cortaplumas
y con cuidado rebanó la uña y la colgó en la pared. Aliviado, fue al
bar de Mauro Lobato, para reunirse con sus amigos.
Al entrar sintió que los parroquianos lo miraban con mala cara.
Alguien le preguntó por la uña. Entonces ya no tuvo dudas, lo querían
mas por su uña que por el mismo. Es que en el hombre conviven dos
sentimientos opuestos: el amor interesado y el interés por el amor.
Uña tuvo la impresión que las caras de sus amigos reflejaban solo
la primera opción.
Cada día estaba mas abatido.
Un domingo tomó la gran decisión: unió con pegamento la uña a su dedo
y blandiendola como un estandarte o una espada, caminó hasta la iglesia
del pueblo.
Al subir las escalinatas, la gente y los ocasionales turistas lo rodearon
rapidamente. Al unísono, entre aplausos corearon su nombre:
- ¡Grande Uña! ¡Uña! Uña para América y el Mundo! ¡Arriba Uña!
Circuspecto, tímido al principio, mostró ‘urbi et orbi’ su apéndice
restaurado; luego dramatizando la acción, la despegó y comenzó a
comérsela. La gente atónita, se fué acercando, para ver la
extraña escena. ¿Habrian pasado cinco minutos? No sé, pero
cuando terminó de engullirla, levanto su dedo desuñado y revindicando
antiguas humillaciones, gritó al este y al oeste a Lobos y a Gorriti:
- “¡Mirenme bien, miren mi mano, Uña ya no existe! ¡Mi nombre es
Washington Piria!
*
Nota:
“Las uñas están formadas principalmente por células muertas endurecidas que
contienen queratina, una proteína fibrosa. Su ritmo de crecimiento varía de
un dedo a otro y de una persona a otra. Como promedio crecen unos cuatro
milímetros al mes. Si no se cortan, pueden alcanzar una longitud considerable.”
http://es.wikipedia.org/
Foto de Washington Piria años despues del famoso episodio.